| SANTA FE - ENTRE RIOS
29 de Noviembre de 2002
FOTOS
Para cerrar el 2002 elegimos un terreno divertido, “el barro”, la zona por excelencia es la conocida como circuito Bioceánico, o sea ambas márgenes del Río Paraná.
Participaron: el hasta entonces novato Lisandro, con Laura en su Navara que se adaptó muy bien al funcionamiento del grupo; el no más novato
Guillermo, con Ana en su equipada Musso, el muy incorporado Julio, con Susana y Magali en su SR5; el veterano equipo Giorgio con sus V6, formado por Ricardo y Mabel en Montero larga, Christian en Montero corta y Leo con Popi en Gallooper corta.
Por supuesto la caravana la completaba la Vitara de Osvaldo con Paquita y Fernando a bordo.
Parada turística en Rosario, visitamos el Monumento a la Bandera a orillas del Paraná, un leve descanso y seguimos rumbo a Santo Tomé, donde nos esperaba Jorge Unamuno, el baqueano del lugar.
Nos alojamos en la nueva hostería Escala Uno y cenamos en El Quincho de Chiquito, un lugar muy típico de la costanera Santafesina, todo de buen nivel y bien atendido, lo mismo que Triferto al día siguiente.
El sábado recorrimos los esteros costeros de río y un campo típico de la zona, donde disfrutamos de un suelo arenoso muy diferente al nuestro. Tramos de arena se intercalaban con barro y pantanos, lo que hacia el manejo muy divertido y el paisaje se tornaba en una especie de sabana africana.
El domingo cruzamos por el túnel subfluvial Hernandarias (auque ya le cambiaron de nombre), visitamos sus instalaciones, nos contaron su historia y como fue construido. Realmente una obra espectacular, y más si tenemos en cuenta que fue proyectada hace 40 años y su tecnología todavía está actualizada.
En Entre Ríos nos esperaba Javier Robledo, nos mostró la ciudad de Paraná y nos dirigimos a Diamante que era nuestro destino en esa Provincia.
Por la tarde nos dedicamos a recorrer el Parque Nacional Pre-Delta, navegando por sus canales y visitando sus islas. De regreso a Diamante bordeamos la costa del río buscando un poco de acción nocturna, como para calentar las máquinas que estaban ansiosas de obstáculos.
El lunes fue un día de pleno 4x4, recorrimos los caminos de las colonias alemanas del Volga, una cantera de arena de silicio y la orilla del río.
En el trayecto encontramos: playas de arena con ojos de agua, verdaderas ciénagas de arena movediza, bancos de arena muy flojos como para pisarlos, selva en galerías, trepadas de arena complicadas por la presencia de barro en su comienzo, grandes extensiones de barro, muchas aguadas, pantanos, mallines, en fin, un terreno por demás variado, complicado, seguro y divertido.
Los rescates estuvieron al orden del día, eslingas y malacates trabajaron a destajo hasta para sacar al Canadiense de los guías de dos situaciones complicadas.
Como siempre el ánimo del grupo, ya curtido y con experiencia, no decayó ante ningún obstáculo, por el contrario, se agrandaba el espíritu de equipo ante cada traba y se lograba pasar en grupo, como corresponde a compañeros que van a pasarla bien juntos y no a competir, quedó demostrado una vez más que la unión hace la fuerza y que juntos, somos imparables.
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