Desde Bahía Blanca partimos los
bahienses Diego (Vascolé) con Florencia en Samurai; Edgardo con
Liliana en Santana; José Luis con Adriana y Delfina en
L 200 negra; Osvaldo con Paquita y Fernando en Vitara
bordó; Rubén (Chicho)con Viviana en Vitara verde y los
Suareces Daniel con Susana en Grand Vitara y Mario con Cecilia
Hilux.>>>>>>>>>> >>>>>
Cuando llegamos a Gral. Roca, de
acuerdo a lo previsto, nos esperaban Federico,Gustavo, Sebastián y
María Luz que venían desde Buenos Aires en Grand Cherokee.
El próximo punto de reunión sería
Neuquen, donde se sumaron: Alberto con Stella, Ignacio y Tomás
de San Lorenzo (Sta Fé) en X-Terra; Ariel (Pato) con Marina, Mateo y
Tomás de Caruhé en Vitara blanca; Carlos con Norma de
Caruhé en Ranger plateada; Claudio de Neuquen con L 200 roja; Marcelo
con Gustavo de B. Aires en Vitara roja Pablo con Laura de
B. Aires en Galooper y Pablo con Fernando de B. Aires en Ranger
gris.
Lamentablemente la Vitara >roja de Marcelo
tenía problemas de temperatura y decidieron esperar que abra un taller mecánico
para revisar; sus compañeros de viaje Pablo y Fernando se quedaron para
hacerles el aguante y tirar juntos.
En la ruta, la larga caravana
comenzó a intercambiar nombres, datos del vehículo y todo lo que hace posible
conocerse a través de una frecuencia de VHF.
Ya en Zapala, descartamos el paso
de Primeros Pinos por estar totalmente cerrado y nos mandamos por la Bajada de
Rahué, donde los hermosos paisaje de la cuesta, se destacan mucho más con tanta
nieve.
Con un superado Daniel al frente,
trepamos y bajamos a marcha tranquila, sobre un camino con nieve y hielo;
disfrutando el cuadro que la naturaleza nos regalaba en cada curva, en cada
trepada y en cada bajada. Había comenzado la travesía
Al llegar a Villa Pehuenia,
nos dirigimos a La Balconada, la flamante y hermosa hostería donde ya se
hospedaban Marcelo con Guillermo de Mar del Plata en Cherokee y Pablo
(Flopy) con Mónica de B. Aires en Ranger champagne.
En la hostería nos recibieron: Juan
Carlos, Carlos, Ana, Claudia y un grupo de dinámicos
colaboradores que nos brindaron una atención cordial, amable y eficiente; que
sumado a las hermosas instalaciones de “La Balconada”, forman un
conjunto de total excelencia.
La cena de bienvenida sirvió para
que los grupos se fueran conociendo cara a cara y comenzara la integración.
Vía telefónica nos enteramos que
Marcelo había enviado su Vitara con un auxilio y tomado un vuelo a Capital,
mientras que Pablo y Fernando continuaron viaje a Pehuenia.
A la hora del desayuno llegaron
desde Bariloche, Alejandro con Rosana, Omar y Graciela en
4Runner.
El desayuno del sábado nos
sorprendió con una espectacular vista del Lago Aluminé, Nunca una
hostería tuvo el nombre mejor puesto, toda su construcción es un gran balcón
sobre el lago. Daban ganas de prolongar el desayuno y quedarse a disfrutar de
esa increíble postal que ofrecen sus grandes ventanales.
La mañana comenzó con una espera
en vano de Diego, nuestro guía. Luego nos enteramos que estaban
peludeando en el paso de Primeros Pinos, junto a Mariano, tratando de
hacer una huella, que de haber sido potable, hubiéramos aprovechado nosotros el
viernes.
Decidimos visitar el Centro de
Esquí del Volcán Batea Mahuida, donde nos divertimos muchísimo con la
práctica de diferentes de técnicas, diferentes equipos, pero en definitiva,
todo era“culi-patín”.
Antes de partir la Ranger de
Pablo y Fernando, se negó a traccionar en doble y se vieron obligados a colocar
las cadenas para poder seguir la caravana.
Después de dar cuenta de las
viandas y habiéndonos comunicado vía VHF con Mariano y Diego, bajamos del Batea
para dirigirnos hacia la entrada del camino a Primeros Pinos, donde
acordamos encontrarnos para emprender el camino al revés, por una huella que
había comenzado Néstor el viernes, para ir al encuentro de ellos.
A esa altura la Ranger de Pablo
fue abandonada a la orilla del camino y ambos fueron copilotos de Claudio.
La experiencia fuedivertida, la gran cantidad de nieve
acumulada y la calidad de esta, no permitía avanzar en forma fluida, sino que
solo se lo podía hacer “pechando”. Y eso fue lo que se hizo en el frente de la
caravana, por turnos, para abrir camino.
Esto sirvió como ejercicio, para
algunos y como aprendizaje para otros. Es una técnica difícil para los que
tienen poca paciencia o están acostumbrados a terrenos donde se avanza
acelerando; acá solo se avanza sin riesgo de atasco, en primera de baja y
regulando.
La nota de color la dio Mario que
con su Hilux, que se portó como un tractor; se salió de la huella y estuvo
haciendo de las suyas hasta que logró colgarse en una posición difícil y solo
salió con la ayuda del “malacate” de la vitara bordó.
Con la caída del sol, empachados
de nieve y naturaleza, regresamos a la acogedora hostería donde la cena
transcurrió entre risas y anécdotas, estrechando lazos de camaradería.
El domingo, otro desayuno en
lugar de privilegio y nos pusimos en movimiento para rodear el Lago Aluminé en
sentido contrario a las agujas del reloj, sabíamos que sería imposible, pero no
teníamos otro compromiso que nos impidiera divertirnos en el intento.
Y así fue, nos divertimos con los
caminos con mucho barro, agua y nieve. A la hora de la vianda se armó una
guerra de nieve que quedará para la historia... todos contra todos.
El recorrido se iba tornando cada
vez más dificultoso y los paisajes más bellos, la blancura de la nieve en
contraste del azul del cielo no daban descanso a las cámaras, a cada paso se
presentaba una nueva situación o un nuevo ángulo para la foto ideal.
Una parada obligada para matear a
orillas de lago Nompehuen, que con sus aguas heladas hizo las veces de pista de
patinaje y centro de diversión de grandes y chicos.
Reagrupados seguimos camino,
hasta que a la altura del Puesto de Gendarmería, la nieve por sus
características y cantidad nos impidió el paso.
No habiendo otra cosa que hacer,
volvimos a pecharla por turnos para avanzar en pequeños tramos, la poca
experiencia, hacía que a cada uno que entraba, había que rescatarlo; ya que
cuando sentía que avanzaba, se entusiasmaba y al no cortar a tiempo la
embestida, las ruedas patinaban, escarbaban y quedaban colgados.
La nota de color la dio la Vitara
verde, que al mando de Chicho, encaró el montículo de nieve a fondo y voló
varios metros para terminar con un panzazo que lo sepultó en la profunda nieve.
Una vez rescatado, volvió a
repetir la locura para las cámaras, pero esta vez la chata voló más lejos y
terminó literalmente clavada de punta en la nieve, que por suerte lo dejó zafar
con una patinada y no se la puso de gorra. Hubo suerte
Terminadas las tortas y los
mates, emprendimos el regreso. Cuando el sol se puso y encendimos las luces,
estas no alumbraban por estar tapadas por una gruesa capa de barro congelado y
al lavarlas se corría el riesgo de rajadura del vidrio.
En la última cena se notaban
caras de cansancio por toda la actividad desarrollada en dos días, pero era
superada por la alegríay la
satisfacción de haberlo pasado de primera.
El lunes nos despedimos de los
amigos de La Balconada, hostería que nos brindó atención e instalaciones
de lujo, ¡¡¡ FELICITACIONES !!!>>>>>>>>>>>>>>
Ya en el camino de regreso los grupos se fueron separando
camino a sus respectivos destinos, pero todos quedamos con la sensación de
haber pasado unos días fabulosos, en esa zona que nos regaló toda su belleza, y
sobre todo... lo reconfortante de haber estado rodeado de personas con muy
buena honda, altísimo espíritu de camaradería y un nivel humano de primerísima
calidad.