| NOROESTE (9 de Octubre de 2004)
FOTOS
Sábado
9 : Quería llegar con luz para recorrer Aimogasta,
a la 1:00 estaba en la ruta, cruzamos La Pampa, Córdoba, San Luis y llegamos a
La Rioja con tiempo para visitar a “El Señor de la Peña”, una
enorme roca que caprichosamente parece
el perfil de “Cristo” y es centro turístico para Semana Santa. Alojados
en el Hotel del Centro, degustamos comidas típicas de su cocina
Internacional y a dormir.
Domingo
10: Nos despedimos del Cr. Villafañe, gerente del hotel,
partimos a Londres, recorrimos sus calles, seguimos a Belén para
cargar combustible y llenar los bidones de reserva. Pocos Km. más adelante
dejamos el asfalto, que por varios días no volveríamos a ver.
En El Eje
dejamos la 40, tomamos a la izquierda por la 137, en Corral Quebrado a la
derecha por la 38, pasamos por Villa Vil, siempre derecho cambia a la 43.
El paisaje
es extremadamente árido y las casas se mimetizan con él ya que están
construidas con materiales de la zona y son del mismo color que la tierra y las
montañas; subimos por la Cuesta de Randolfo dominada por gigantescas
dunas de arena que son
mucho más grande de lo que imaginábamos.
Ya en la Puna
comienzan a verse grandes cantidades de vicuñas, las largas rectas del
altiplano parecen interminables, ya no hay más poblados, asentamientos, caseríos,
ni nada; solo la inmensidad de ese maravilloso paisaje, hasta llegar al desvío
con Laguna Blanca y El Peñón.
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Después de
El Peñón, gracias al GPS, encontramos el desvío al Campo de Piedra Pómez,
no es un campo con “piedras pómez”, es una sola piedra, de una extensión inmensa
que cubre todo el paisaje, y que moldeada por el viento adquiriere las más
variadas formas; una maravilla; el paseo dura 2 hs.
Sobre el
atardecer llegamos a Antofagasta de la Sierra, verdadera capital de la
Puna, es un pueblo típico del Altiplano, donde solo existe un teléfono en la
cabina telefónica municipal; también es provincial la única Hostería operada
por empleados muy amables y preocupados por el bienestar de los visitantes.
Hay que
probar las empanadas y milanesas de llama (no hay otra carne) y postres típicos.
Carmen Sosa,
secretaria de turismo, nos presentó a Ariel Ramos, que sería nuestro guía
para la travesía al volcán Galán.
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A pesar de
haber confirmado telefónicamente la existencia de nafta, solo quedaba nafta común
y no me quedó otra que completar el tanque con ella.
Lunes
11: Muy temprano acompañados por Fernando y Norberto en
su Toyota, que se nos unieron desde allí en adelante, partimos rumbo al Galán;
comenzamos a trepar en medio de paisajes indescriptibles, pasamos por la Laguna
Grande hasta
llegar a los 4980 SNM desde donde nos metimos en el mismísimo cráter del Galán,
de 42 Km. de diámetro (el más grande del planeta) y en cuyo interior se
encuentra la Laguna Diamante, poblada por miles de flamencos rosados. Lo
cruzamos de sur a norte - en este punto nos reunimos con Pai y Daniel,
que habían salido muy temprano de Antofagasta
y estaban perdidos por la modificación de un atajo en la ruta - seguimos juntos
rumbo al salar del Hombre Muerto, visitamos las ruinas de Inca Huasi
y ya con la caída del sol regresamos anonadados a Antofagasta de la Sierra.
Cuando fui a reabastecer combustible, tuve la grata sorpresa de que había
llegado la Súper.
Martes
12: Partimos rumbo a Antofalla por la 44 que era el camino
más lindo y complicado;
salares y volcanes forman una postal única hasta llegar al Abra
del Diablo de 4268 SNM con un camino en muy mal estado y muy
empinado, con curvas y contra curvas muy cerradas; cruzamos el Salar
de Antofalla y llegamos al pueblo con 28 habitantes, decidimos
seguir para “picar” algo en el camino, tomamos una huella, atravesamos el
salar de Achibara; ya en Salta, por la 27 cruzamos el salar Río
Grande, desviamos hacia la mina La Casualidad, nos internamos en el
salar Arizaro que es tremendamente inmenso, con el curioso Cono de
Arita y llegamos a Tolar Grande donde sus 150 habitantes hacen lo
posible
por mantener vivo el pueblo de casas abandonadas. Nos alojamos en el único
lugar
posible, el Refugio Municipal, un cálido y acogedor lugar con todas las
comodidades, que fue donado hace un año por el Gobierno de Francia y que muy
amablemente maneja Azucena.
Miércoles
13: Partimos por la 27 a través de los cerros Los Colorados,
donde el camino
parece un laberinto de montañas rojas, trepamos el Abra de Navarro y
nuestro itinerario nos llevó por el Salar del Diablo, la zona de Siete
Curvas, cruzamos el valle de La Paciencia, el salar de
Positos y el poblado de Positos. Aquí tomamos la 129 que pasa por
el abra Quirón, el pueblo de Santa Rosa de los Pastos Grandes, el
abra de Gallo de 4710 SNM y llegamos al Viaducto La Polvorilla,
una obra de ingeniería magistral y la cual representaba para mi un antojo y
desafío especial... cruzarlo con la legendaria Vitara.
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Luego de
algunas averiguaciones y titubeos por la falta de apoyo de mis compañeros, con
mi hijo Fernando decidimos encararlo y bueno... lo hicimos. Sobre esto
solo voy a decir que es una experiencia única que no olvidaré por el resto de
mis días, que corre muchísima adrenalina, pero que es inenarrable, hay que
vivirlo...
Terminada la
“locura” seguimos por la 51 hasta San Antonio de los Cobres para
almorzar y continuar viaje.
Según lo
planeado encaramos por la 40 pasando por el Abra Blanca de 4180 SNM y
trepamos al punto más alto que jamás haya cruzado una ruta nacional, el Abra
de Acay con sus 4970 SNM; en el descenso tuve un encuentro cercano del
tercer tipo con una llama (macho líder de manada) que hasta que no nos olfateó
a todos no nos dejó el paso libre y que en un momento metió su cabeza en mi
camioneta y... me quedé duro.
Descendimos
hasta La Poma y de allí derechito a buscar refugio en la espectacular Hostería
del ACA en Cahi, muy buena cena (nos hacía falta) y a
descansar... la jornada fue larga y sentíamos la sensación de haber regresado
a la civilización, otra vez asfalto, combustible, vehículos y gente.
Jueves
14: Nos despedimos de Fernando y Norberto que seguían rumbo sur
y salimos por el Parque Nacional Los Cardones, la recta de Tin
Tin, visitamos la Piedra del Molino a 3347 SNM y a través de la Cuesta
del Obispo pasamos por El Carril y llegamos a Salta con
suficiente tiempo como para recorrer la ciudad y el Cerro San Bernardo.
Nos alojamos en el Hotel Marilián.
Viernes
15: Por el camino de cornisa a San Salvador de Jujuy y
desde allí continuamos por la 9 hacia la Quebrada de Humahuaca (recientemente
declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad), Purmamarca con su cerro de
los Siete Colores y sus bellos alrededores, Humahuaca digna
capital de la Quebrada, donde sus habitantes se han convertido en improvisados
guías de turismo, el cruce del Trópico de Capricornio; todo tiene un
sabor especial, pero el camino a ese pueblito perdido en las montañas, la vista
de Iruya desde lo lejos, sus calles, su Iglesia, su gente y hasta la
hostería (que es muy reciente), son la frutilla del postre. Regresamos muy
satisfechos a Salta por autopista.
Sábado
16: El viaje en El tren de las Nubes... demás está decir
que el recorrido no tiene desperdicio, una obra de ingeniería faraónica, que
durante todo su recorrido y de manera permanente, trepa a un 2,5 % para llegar a
los 4260 SNM, justamente en el punto más crítico de la obra, el Viaducto la
Polvorilla, de 240 m de largo, a una altura de 65 m del piso, en curva y con
peralte; todo un desafío para los ingenieros de los años 30.
La obra
consta de 12 puentes más, entre los que está el Viaducto del Paso del Toro que
no es tan alto pero sí es el más largo con sus 260 m. El recorrido también
incluye caracoles, rulos, ochos y sic sac. El personal es muy amble, idóneo y
tienen un muy buen manejo de las situaciones.
Domingo
17: Comienza el regreso a casa por los Valles Calchaquíes
visitando maravillas como la Garganta del Diablo, el Anfiteatro
(accidente natural donde las vidaleras realizan conciertos para 3000 personas);
al llegar a Tafí del Valle, se comienza a descender por un camino de
cornisa muy sinuoso en medio de la selva tucumana... hermoso.
Como balance
final diría que la Puna Catamarqueña con sus 220 volcanes, no tiene comparación,
la inmensidad de sus paisajes con cerros multicolores, lagunas ignotas y de
extrañas tonalidades, sobrevoladas por flamencos rosados y cóndores; hacen
sentir sensaciones extremas. A lo largo de sus caminos se siente el enorme poder
de la Naturaleza; he tenido la suerte de andar mucho y digo sin temor a
equivocarme que es lo más majestuoso que he visto, soy un fanático del 4x4
pero por primera vez me sentí muy recompensado por tener un vehículo que me
permitiera viajar con seguridad, ya que de otra manera es imposible transitar
por esos “caminos”. El respaldo de la reductora te reconforta, aún con
nafta común la chata trepó sin quejarse hasta casi los 5000 SNM.
Junto con
Cataratas del Iguazú y el Glacial Perito Moreno, la Puna Catamarqueña es un IMPERDIBLE.
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AGRADECIMIENTOS:
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Profesor Adolfo
Scaglioni, Presidente de la Secretaría de Turismo de La Rioja.
Contador
Jorge Villafañe, gerente del Hotel del Centro, de la ciudad de
Aimogasta.
Ingeniera
Catalina Klap, Secretaria de Prensa de la Secretaría de Turismo de
Catamarca.
Sra.
Carmen Sosa, Secretaria de Turismo de Antofagasta de la Sierra.
Sr.
Ariel Ramos, Guía de Turismo de Antofagasta de la Sierra.
Lic.
Mercedes Soundlan, Secretaria de Prensa de la Secretaría de Turismo de
Salta.
Sr.
Sergio Villanueva, Comisionado Especial del Gobernador en Tolar Grande.
Sr.
Aldo Martínez, Secretario de Gobierno de Tolar Grande.
Sra
Azucena, Encargada del Refugio Municipal de Tolar Grande.
Sr.
Eric Roble, Gerente de la Hostería del Automóvil Club Argentino en
Cahi.
Sr.
Luis Avila, Gerente del Hotel Marilián de la ciudad de Salta.
Sra.
Gabriela Levín, Directora de La Veloz Turismo, concesionario del Tren de
las Nubes.
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