| NECOCHEA A MONTE HERMOSO (NOVIEMBRE 2009)
FOTOS
Realmente
fuimos un grupito reducido, eso nos facilitó el tránsito fluído por los médanos
de Necochea a Claromecó el sábado y de Claromecó a Monte Hermoso el domingo.
Desde Bahía Blanca salimos muy temprano con Adrián y
Ricardo1, hacia Necochea donde se nos unió, desde Buenos Aires, Meme con su
señora.
Por supuesto que después de pasar a saludar a Julio,
arrancamos por el médano Blanco que, como planeamos, transitando en sentido
contrario a los demás grupos que andaban por la costa este fin de semana; lo
encontramos sin ninguna huella y "lo dibujamos" a nuestro gusto.
Mientras, en los bosques de atrás del médano, un grupo de
toyoteros armaba campamento.
Después de almorzar opíparamente lo que elaboraron Adrián
y Ricardo en sus respectivos anafes, arrancamo por los médanos hacia Claromecó.
A pesar de que (por suerte) estaba nublado el clima estaba
bárbaro y terminamos todos "tostaditos".
En el camino nos cruzamos con nuestro amigo Arnold que con
un par de Toyoteros apuntaban a Orense para hacer noche.
Más adelante (como ibamos contramano) cruzamos a los
integrantes del foro del club Ford, con una gran cantidad de Broncos y >la Nissan >del amigo Nestor de
Bahía que iban a acampar, también, en el monte de atrás del médano Blanco.
A la pasada, no dejamos de colocar nuestras chatas en el
"buco" del barco encallado, para la correspondiente foto de cada uno
de los integrantes.
Cuando faltaba una hora para llegar a destino comenzó a
llover y bajo esa lluvia divisamos una caravana de "Rebeldes"
haciendo una nocturna rumbo a Necochea.
Debido a la lluvia y a que estabamos distantes, el saludo
fue vía VHF.
Al entrar en Claromecó, pasamos a saludar a Gustavo, que
recién llegaba de "travesiar" con el club Musso.
Nos acomodamos en las cabañas reservadas por Ricardo y
como una tenía el fogón adentro, los cheff Adrián y Ricardo, prepararon un
asado con matambre, molleja, chinchulines, etc, etc...
El domingo después del desayuno llegó Mariano 4x4 y
companía y arrancamos por médanos y playa hasta llegar a un parador que estaba
cerrado y copamos sus instalaciones exteriores para almorzar.
Seguimos jugando en los médanos, pero siempre con el rumbo
firme al S.O. hasta llegar al Quequén Salado.
Para darle un condimento al camino de ripio, entramos a
visitar la cascada, el puente viejo y la abandonada usina eléctrica.
En este punto (consultando el reloj) con mucha pena, debí
despedirme de los amigos y abandonar al grupo para regresar a Bahía blanca,
donde tenía un compromiso familiar ineludible.
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