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El Viernes 21 nos encontramos en General Alvear para recorrer la zona, especialmente el Cerro Nevado, una materia pendiente.
Nos alojamos cenamos y nos fuimos a descansar para poder arrancar temprano al día siguiente.

Sábado 22 desayunamos y nos pusimos en marcha con Reno (nuestro guía local) a la cabeza del grupo hacia las Dunas del Nihuil.
Pero no hicimos el recorrido habitual sino que conocimos otras alternativas.
Recorrimos Arroyo Seco pasando por la cantera de azufre abandonada, pinturas rupestres (muy extrañas), regresando para tomar el Arroyo de los Leones, hasta la entrada a las Dunas del Nihuil.
Entramos a las Dunas por donde lo hizo el Dakar y las atravesamos hasta llegar a la Villa el Nihuil, para regresar a General Alvear por camino a Valle Grande y Cañón del Atuel.

Domingo 23 la materia pendiente, trepar el Nevado, tomamos por la ruta 188, a pavimentar, pasando por el tramo casi intransitable del Cerro Negro, hasta el cruce El Trintrica, y desde hay tomamos hasta la entrada al majestuoso Cerro Nevado de 3800.
La trepada es realmente “interesante” con un caracol final muy empinado y con curvas muy cerradas que nos obligaban a maniobrar para poder doblar. Realmente muy peligroso. Avanzamos con cuidado en el abandonado y pedregoso camino hasta alcanzar la cima.
Los lugareños que nos acompañaban treparon como cabras entre las piedras hasta las antenas que se encuentran a 3595 metros sobre el nivel del mar.
Regresando por los mismos lugares que subimos y festejamos con una hermosa aunque tardía cena.

El lunes 24 salimos hacia Los Toldos, recorrimos el Arroyo los Toldos hasta la Posta Sanitaria ” Puesto Ortubia ” un paraíso en medio de la nada que es una muestra de lo que se puede hacer con mucho trabajo.
Mientras los dueños de casa nos preparaban un chivito al horno de ladrillos recorrimos los alrededores, los corrales y la cascada.
El chivito… un manjar.

El martes 25 antes de emprender el camino a casa no pudimos evitar la visita a la Bodega de Jorge Rubio, visita guiada, compra obligada y despedida de Reno y su numerosa y linda familia.

Un agradecimiento a los compañeros de viaje, Arnold, Carlota, Carolina, Fabio, Mario, Nelson y Ruben por la buena onda en todo momento y la solidaridad y compañerismo demostrado.

Una mención especial para Reinaldo Vilche (RENO) por su incondicional ayuda en la organización de esta travesía y a su eficiente guiada. A su esposa Eliana y sus 6 hijos.
GRACIAS.

Pehuenia 2014

La cita era el viernes 15 de Agosto para cenar en La Balconada.

Encuentro alojamiento y cena.
Ya el sábado después del desayuno, las 15 chatas nos encolumnamos en la zona céntrica de Pehuenia donde nos esperaban nuestros guías Jota, Diego, Daniel y el guarda parque Dino con sus 3 Land Rovers súper preparadas.

Para ir conociendo las chatas y los pilotos comenzamos por el circuido de la abandonada aduana de Paso del Arco.
El día fue pasando entre encajadas, rescates, clases de manejo y mucha camaradería hasta llegar al hito fronterizo que era nuestra meta.

Con el objetivo cumplido reinó la alegría del grupo dando rienda suelta a las fotos y guerra con bolas de nieve.

Regresamos prolijamente sobre nuestras huellas hasta la Balconada donde nos esperaban con una rica cena.
El domingo, con vianda en mano y más cancheros en el manejo en la nieve, nos dirigimos, siempre detrás de nuestros guías a la zona de las lagunas.
Un circuito un poco más complicado pero con unos paisajes maravillosos que hicieron que las cámaras no dejaran de funcionar.

Por segundo día consecutivo regresamos a la hostería con la satisfacción de haber logrado el objetivo, no sin pelear contra la nieve y los vadeos.
El lunes era el examen final para la caravana y decidimos encarar la zona de los pozones, llamada así por tener mucho vadeos, bajadas y trepadas complicadas que requirieron toda la destreza de los pilotos y máquinas.

Hubo mucho rescate, eslingas, palas, grilletes y malacates trabajaron eficientemente al igual que nuestros guías, pero…

El objetivo una vez más fue cumplido con éxito.
Todo esto se logró en base a el profesionalismo de los guías que con tres chatas estuvieron pendientes del grupo todo el tiempo, trabajando con una eficiencia total.

También hay que destacar la garra y la predisposición de los pilotos de la caravana para capitalizar los consejos y aprender de los errores para poder transitar con éxito sobre una gran capa de nieve.

Gracias a Carlos (El Faraón), Daniel de Suarez, Daniel del Vado, Daniel de Córdoba, Daniel de Bahía Blanca, Diego, Fabio, Guillermo, Guss, José Luis, Mauricio, Norberto, Nelson, Ricardo y sus respectivos acompañantes por acompañarnos a esta maravillosa aventura anual.

LA NIEVE DE VILLA PEHUENIA UN CLÁSICA ANUAL

 

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Osvaldo Fá
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El viernes 21 de Marzo, nos fuimos agrupando desde distintos puntos del país, para terminar el recorrido en Barreal, al sur de la Provincia de San Juan, donde nos esperaba nuestro guia. Arribamos 3 chatas con Belgy, Juan Carlos, Mario, Martín, Néstor, Osvaldo y Paquita.

El sábado 22, luego de un sueño necesariamente reparador y un desayuno abundante aguardamos la llegada de las otras dos chatas con Daniel, Carolina, Marta y Nelson a bordo. Con el grupo completo y las viandas listas partimos con la guía de Luis, por el camino a Pachón, rumbo a la Laguna Blanca, un destino que se nos había negado dos veces, la primera por derrumbes y la segunda por hielo muy abundante. Esta vez logramos el objetivo y seguimos avanzando pasando por el refugio base y Pichireguas para llegar hasta la tranquera de la Mina. Bajamos hasta las instalaciones de los talleres y oficinas abandonados de Molles y consumimos las viandas. Por la tarde ya en el camino d e regreso paramos a jugar un rato en el médano más alto de la zona con 128 metros de desnivel real, con calor y las ruedas infladas fue imposible subirlo de frente. Regresamos a la hostería y después de la ducha dimos cuenta de del asado.

El Domingo 23 teníamos el plato fuerte y verdadero motivo de esta tercera visita a Barreal; seguir el camino al exilio de Domingo Faustino Sarmiento. Esta vieja ruta se encuentra cerrada al paso a toda persona ajena a la empresa minera que trabaja en la zona. Pasamos por Tamberías y antes de llegar a Calingasta nos desviamos al oeste siguiendo el río Calingasta hasta Barrialito, seguimos avanzando y cruzamos pescadores, gente de Gendarmería y de medio Ambiente y Fauna. Al rato de andar y cuando ya nos acompañaba el río Las Totoras encontramos la famosa tranquera de ingreso a la mina pero… esta vez teníamos las llaves y los que quedaron afuera fueron los de Gendarmería y Medio Ambiente y Fauna; estábamos solos en la inmensidad de la montaña. En el recorrido encontramos varios petroglifos que demostraban que el hombre hacía muchísimos años ya estaba recorriendo la cordillera. En un punto el radiador de la Isuzu dijo basta y comenzó a perder agua, paramos, cambiamos ideas y la dejamos en el camino (total la llave de la tranquera la teníamos nosotros), seguimos distribuidos en las otras chatas y llegamos al campamento minero del Valle de los Azules, nuestro objetivo, a 3 Km del límite con Chile. Regresamos sobre nuestros pasos hasta encontrar la Isuzu; ya fría y seca verificamos la pérdida, llenamos de agua y salimos montaña abajo con buen ritmo y rellenando el radiador de a tramos cada vez más largos porque a medida que bajábamos la presión exterior era mayor y reducía la pérdida. Llegamos a la Hostería “Los Morrillos” y festejamos con pollo al disco. No voy a describir los paisajes porque todas las palabras quedan chicas ante tanta belleza natural, solo diré que a todos, incluso amigos que han andado mucho en el mundo, coincidimos en que nunca habíamos visto algo así.

El lunes 24 lo tomamos con calma ya que estábamos bastante cansados de tres largos días de manejo y nos esperaban muchas horas el martes en nuestro regreso. Desayunamos tarde y en el desayuno salió el tema del radiador, En el pueblo no conseguíamos mecánico y mucho menos alguien que lo repara (ni pensar en conseguir uno nuevo). Palabra va palabra viene, Mario se propuso sacarlo, ver el daño real y no hablar de supuestos. Con Néstor como principal ayudante (aunque todos colaboraron) sacaron el radiador, encontraron la perdida, la sellamos con cemento de alta temperatura especial para radiadores, armaron todo, llenamos de agua, pusimos la chata en marcha, la dejamos calentar bien, la paramos, enfrió y…. ni una gota. GENIOS. Estábamos tan ocupados que llegó la hora de picar y estábamos en la Hostería, así que comimos y después salimos hasta las antenas que están sobre las sierras de Tontal, desde donde se aprecia La Pampa del Leoncito para un lado y la ciudad de San Juan para el otro. Esa noche la despedida fue con chivito y champagne, por supuesto.

El Martes no muy temprano nos despedimos y cada uno tomó su rumbo… Un grupo realmente espectacular manteniendo siempre una unión que dio la fuerza necesaria para llegar a los objetivos.

GRACIAS A TODOS LOS QUE NOS ACOMPAÑARON EN ESTA BELLA AVENTURA “TRAS LOS PASOS DE SARMIENTO”