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COYUCO
1° de Abril de 1999
FOTOS
Neuquén:
Hoja de ruta para la travesía que se haría desde Capital el 1/5 con pilas
de cosas para la escuela. Salimos tipo 17 de Bahía con Hugo de ladero y el Colo
como guía, cenamos y dormimos en el A. C. A de 25 de Mayo.
A las 7 llegó Guillo de Roca, y partimos por la Pampa
con rumbo a Buta Raquil, intentamos vadear el río pero estaba muy crecido y
encima el Colo tuvo un accidente con la manguera del tubo de aire, que reventó
y una esquirla le dio en el ojo dejándolo por varias horas sin visión.
Decidimos entonces cruzar el
puente pero descubrimos que la ruta provincial era “privada”, tuvimos que
“esquivar” una tranquera y al llegar al puente no nos dejaban cruzar por
nada del mundo, eran muy amables, nos ofrecían un médico pero... “Por acá
no pasan”, utilizando todos los recursos de convencimiento logramos pasar con
“custodia armada”, una camioneta de la custodia al frente y otra cerrando la
caravana.
Hicimos noche en las cabañas
en Varbarco y al día siguiente partimos al Norte, ya no había más reposición
de combustible ni gomería ni nada, en la bifurcación tomamos el “camino”
del Este, visitamos los Géiseres (surgentes de agua caliente), vadeamos un río
enorme, con mucho caudal, y mucha corriente, rellenamos quebradas, y mil
peripecias, para tener que desandar el camino porque llegamos a una quebrada
imposible de superar.
Otra vez en Varbarco y
nuevamente hacia el Norte por el “camino” del Oeste, noche de carpa previo
asado al aire libre en la última base de Gendarmería.
Por la mañana, después de
muchas idas y venidas, Guillo y Hugo deciden regresar y yo me quedo con el Colo
(había hecho tanto que no tenía sentido abandonarlo en esos lugares), salimos
y a los 3 Km. el Colo pierde una rueda, la encontramos, por suerte no cayó por
la cornisa y tuvimos que hacer la del loco, sacar una tuerca de cada rueda.
Cruzamos ríos rocosos,
arenosos, secos, bajos y profundos, como los del Paso del Macho; recorrimos
causes secos por varios Km.; trepamos caracoles y laderas que parecían
imposibles como el Cajón del Nevado y al atardecer llegamos a la Escuela
Albergue de Coyuco que era nuestra meta, chivito de por medio, charlamos con
Luis, director, y su esposa.
Habíamos llevado golosinas,
masitas, gorras para los chicos y remeras para las nenas. La alegría en las
caritas de esas criaturas al vernos y al recibir tan humilde regalo fue un pago
extra a nuestro esfuerzo por llegar, al margen de que para nosotros tenia ya el
sabor de la aventura del 4x4.
A
la mañana siguiente, todos formados frente a la bandera y de inmaculados
guardapolvos blancos nos dedicaron un aplauso que fue para nosotros más
homenaje que las palabras del Director.
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