| ALUMINE 2007
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El jueves 24 de Mayo, a las 6:30
partimos desde Bahía Blanca: los amigos de Carhué Ariel y Gustavo
en Suzuki Vitara blanca; de Coronel Suarez Daniel y Mario en
Suzuki Samurai; Eduardo, Analía, Victoria e Ignacio
en Chevrolet Blazer; Horacio, Natalia, Ignacio y
Luciano en Nissan X-Terra; Miguel y Norma en Toyota SW4 y Osvaldo,
Paquita y Fernando en Suzuki Vitara bordó.
En General Roca nos sorprendió un
piquete y por supuesto no nos íbamos a quedar esperando así que comenzó con el
off road.
En Neuquén nos esperaban Federico
y Maria José que venían desde Buenos Aires en su Grand Charokee.
Las siete chatas arribamos al
Hotel Pehuenia de Aluminé donde nos alojamos, cenamos y festejamos el
cumpleaños de Federico.
El viernes 25 a las 9:00 llegó el
Defender de Diego, su copiloto Juan y Ariel en su Araña Negra. Desde ese
momento nos mantendríamos juntos por dos días, ya que nos guiarían por los
mejores lugares de la zona brindándonos información, apoyo y seguridad.
Retiramos las viandas de hotel y
nos metimos en la montaña desde Villa Pehuenia hacia Paso del Arco, pero por
campo traviesa, recorriendo circuitos marcados por Diego y su equipo.
El excelente clima reinante nos
permitía disfrutar de la naturaleza a pleno y avanzar sin sobresaltos por una
cordillera víctima de la sequía.
De todas maneras Diego se las
ingenió para llevarnos por pasos complicados, con trepadas, piedras, arroyos y
los traicioneros mallines. Lo que significó varias encajadas con uso de
eslingas y malacates, mientras las familias retozaban en medio de un paraje
indescriptible.
Por supuesto que el almuerzo
transcurrió en medio de la naturaleza que nos rodeaba, cosa que no se puede
hacer todos los días.
A esta altura el heterogéneo
grupo, formado por gente que se conocía poco y algunos era la primera vez que
se veían; ya estaba unido por la solidaridad, la buena onda, el espíritu de
aventura, y por sobre todo el trabajo en equipo. Esto solamente se logra con
gente de bien que respeta a los demás y que tiene como objetivo PASARLA BIEN.
Por la tarde seguimos avanzando
hasta los hitos cordilleranos, que ubicados sobre los puntos más altos de la
Cordillera de los Andes, son los que marcan el límite con Chile; recorrimos
varios por la línea imaginaria del límite, que se veía muy bien en los GPS.
Ya el sol se apoyaba sobre la
silueta de los Andes cuando llegamos a “La Bajada del Papel Higiénico”. Debo
decir que la estudiamos muy poco y nos mandamos de una (cosa de no
arrepentirnos).
El descenso requiere de un manejo
muy técnico, para mantener el control del vehículo, que en todo momento se
quiere disparar hacia abajo, en busca de un vuelco asegurado.
Algunos con experiencia, otros
con conocimiento del terreno y todos guiados por el experimentado Diego,
bajamos sin problemas esos 400 metros de “tobogán” poceado.
Lentamente el sol se despidió, no
sin antes brindarnos un espectáculo incomparable.
Quedamos tan llenos de travesía y
belleza que regresamos al hotel para saciar el hambre y aplacar el cansancio.
El sábado 26 desayunamos temprano
y salimos a buscar un camino en desuso que sale desde Aluminé y apunta derecho
a Primeros Pinos, yo quería volver el domingo por ahí, pero como Diego no lo
conocía decidimos investigarlo para saber si era posible el paso para la
próxima.
Punchi, oriundo de Aluminé dijo
conocer e hizo punta, no sin antes tener claro que era una aventura incierta y
tal vez en un punto tendíamos que dar la vuelta.
Todos aceptamos y descubrimos que
Aluminé también puede tener recorridos interesantes solo para 4x4 y por
supuesto no voy a ser pesado con el tema de los paisajes, solo imaginen que
todo esto ocurrió en los mejores escenarios.
Como nos dimos cuenta que no nos
alcanzaba el tiempo y nos alejábamos mucho, después de almorzar en una playita
del río, regresamos por combustible y encaramos para un circuito que termina en
lo que fue un proyecto frustrado de un parque de esquí.
Regresamos con buen tiempo para
la ducha, la cena y una sobremesa digna de la última noche de aventura.
Tan unido estaba el grupo que
nadie se quería ir a dormir y las charlas se extendieron más de lo conveniente,
ya que había que madrugar.
El regreso del domingo 27 fue con
paseo y travesía incluida.
Con mucho frío, ni bien aclaró,
salimos rumbo a Moquehue por Ñorquinco, de allí a Villa Pehuenia y desde allí
por Primeros Pinos a Zapala.
Pero Miguel se acordaba que a
mitad de camino entra Villa Pehuenia y Primeros Pinos, alguna vez lo habían
llevado a visitar un cementerio por un caminito que por casualidad estaba
marcado en algunos de los GPS disponibles... y en el de Tato, estaba muy
clarito.
Sin que nadie dudara en estirar
el viaje (debido a que comenzó a nevar) decidimos hacer el recorrido.
Guiados por los GPS y la memoria
visual de Miguel llegamos al objetivo después de recorrer un muy buen circuito
de 4x4 y bajo una persistente nevada que iba en incremento; la experiencia
valió la pena.
Ya en el camino principal
avanzamos con precaución sobre un manto de hielo y nieve que hacía peligroso el
tránsito sobre el ripio y mucho peor cuando llegamos al pavimento.
Cuando comenzamos a bajar de la
precordillera el clima cambió y pudimos terminar nuestro regreso sin novedad.
Quiero destacar la armonía del
grupo humano, la solvencia de los guías, la benevolencia del clima y el
excelente comportamiento de los vehículos, sin los cuales es imposible llegar a
los lugares hermosos que conocimos.
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