| ALUMINE (11 de Octubre de 2002)
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A pesar del aviso de alerta meteorológico, nos aventuramos: Christian y Marcelo en Montero corta; Guillermo y Ana en Musso;
Julio, Susana y Magalí en SR5; Leo y Popi en Galooper corta; Lisandro y Laura en Navara; Oscar, Tita, Daniel y Nicolás en Blazer; Ricardo
y Mabel en Montero larga y Osvaldo, Paquita y Fernando en Vitara.
Nos fuimos derechito a Zapala para cenar y hacer noche en el Hotel Casino Huemelén.
El sábado salimos para Aluminé por caminos alternativos, pasando por reservas Mapuches, donde visitamos pinturas rupestres, la idea era vadear el río Picún Leufú e incluso remontarlo por su cause unos 7 Km rumbo a Chacaico y El Espinazo del Zorro.
El Picún Leufú, traía tanta agua, que la profundidad y la fuerte correntada nos obligó a dar varios rodeos buscando un cruce más arriba y poder remontarlo.
Llegamos a las bellezas naturales de Chacaico, El Espinazo del Zorro y comenzó a llover; un camino muy resbaladizo y profundas grietas dejadas por las correntadas de los días anteriores, nos “obligó” a disfrutar un muy entretenido manejo; entre barro, grietas, vadeos, trepadas, curvas y contra curvas arribamos a Rahué.
Ya cerca de Aluminé nos llamó la atención lo crecido del río y lo cerca que estaba de la ruta, pero no imaginamos nunca lo que ocurriría la mañana siguiente.
Esa noche llegamos con lluvia al Hotel Pehuenia donde nos esperaban a cenar y dormir.
La lluvia no paró más, mucho o poco llovió todo el domingo, en el desayuno nos enteramos que Defensa Civil declaraba oficialmente el estado de emergencia y el aislamiento de la ciudad de Aluminé, ya que el desborde de los ríos y arroyos que la rodean cortaban todas las vías de acceso desde Junín de los Andes, Villa Pehuenia, Ñorquinco y Zapala ¡Estábamos atrapados!
Nuestro destino era Moquehue vía Ñorquinco, pero por consejo de los guías que desde muy temprano se habían comunicado con todos los entes oficiales como Vialidad, Gendarmería, Defensa Civil, etc., se decidió tratar de salir hacia Zapala.
En el camino encontramos tres cortes de ruta, dos por el río sobre la calzada destruyendo el asfalto (los trozos flotaban, arrastrados por la corriente), socavando la base del camino (lo que provocó derrumbes), y un derrumbe en la zona de “la bajada de Rahué” sobre camino de cornisa, atrapando a un camión cargado de
hierro.
Los dos primeros los pasamos muy lento y “tanteando el camino con las ruedas” mientras el agua por momento llegaba a media puerta; pero al camión, tuvimos que esperar que una moto niveladora de Vialidad lo moviera para poder “escapar” de la zona, seguía el peligro de derrumbes.
Ya liberados, en Laguna Blanca, tomamos un desvío destino a Primeros Pinos, Villa Pehuenia, Moquehue, donde nos esperaban en la Hostería, fue imposible llegar por el desborde del arroyito que está 1000 m antes y que parecía un río enfurecido.
Asamblea mediante, se decidió jugar en la nieve hasta el atardecer y regresar a Zapala.
Recién en casa, el martes, leyendo y viendo las noticias, tomamos conciencia de que nos habíamos metido en la boca del lobo, y solamente salimos, gracias a muestras 4x4, que en ningún momento dejaron de avanzar con firmeza hasta llevarnos a lugar seguro.
Ahora, más tranquilo, pienso que fue una valiosa experiencia, por primera vez, no estábamos de travesía, con caminos alternativos, donde siempre se puede elegir por donde ir; esto era una emergencia real, no había alternativas, era eso o quedar varados. Debo reconocer que la seguridad de un 4x4, el estar con gente baqueana, y sobre todo, el contar con un grupo que, aún con diferentes opiniones, ante la emergencia sabe que hacer, trabaja como una máquina bien aceitada y... siempre, siempre, tira para adelante.
Esto hizo que perdiéramos conciencia de la verdadera magnitud de los hechos y aún con variantes en el itinerario, la pasáramos de primera. Valió la pena, aprendimos algo.

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