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El viernes 21 de Marzo, nos fuimos agrupando desde distintos puntos del país, para terminar el recorrido en Barreal, al sur de la Provincia de San Juan, donde nos esperaba el “hombre orquesta”; nuestro amigo, el Director de Turismo del Municipio de Calingasta,  Luis González, al frente de su Hostería “Los Morrillos”.  Arribamos 3 chatas con Belgy, Juan Carlos, Mario, Martín, Néstor, Osvaldo y Paquita.

El sábado 22, luego de un sueño necesariamente reparador y un desayuno abundante aguardamos la llegada de las otras dos chatas con Daniel, Carolina, Marta y Nelson a bordo. Con el grupo completo y las viandas listas partimos con la guía de Luis, por el camino a Pachón, rumbo a la Laguna Blanca, un destino que se nos había negado dos veces, la primera por derrumbes y la segunda por hielo muy abundante. Esta vez logramos el objetivo y seguimos avanzando pasando por el refugio base y Pichireguas para llegar hasta la tranquera de la Mina. Bajamos hasta las instalaciones de los talleres y oficinas abandonados de Molles y consumimos las viandas. Por la tarde ya en el camino d e regreso paramos a jugar un rato en el médano más alto de la zona con 128 metros de desnivel real, con calor y las ruedas infladas fue imposible subirlo de frente. Regresamos a la hostería y después de la ducha dimos cuenta de  del asado que preparó Luis.

El Domingo 23 teníamos el plato fuerte y verdadero motivo de esta tercera visita a Barreal; seguir el camino al exilio de Domingo Faustino Sarmiento. Esta vieja ruta se encuentra cerrada al paso a toda persona ajena a la empresa minera que trabaja en la zona. Pasamos por Tamberías y antes de llegar a Calingasta nos desviamos al oeste siguiendo el río Calingasta hasta Barrialito, seguimos avanzando y cruzamos pescadores, gente de Gendarmería y de medio Ambiente y Fauna. Al rato de andar y cuando ya nos acompañaba el río Las Totoras encontramos la famosa tranquera de ingreso a la mina pero… esta vez Luis tenía las llaves y los que quedaron afuera fueron los de Gendarmería y Medio Ambiente y Fauna; estábamos solos en la inmensidad de la montaña y comprendimos el verdadero valor de los contactos de Luis. En el recorrido encontramos varios petroglifos que demostraban que el hombre hacía muchísimos años ya estaba recorriendo la cordillera. En un  punto el radiador de la Isuzu dijo basta y comenzó a perder agua, paramos, cambiamos ideas y la dejamos en el camino (total la llave de la tranquera la teníamos nosotros), seguimos distribuidos en las otras chatas y llegamos al campamento minero del Valle de los Azules, nuestro objetivo, a 3 Km del límite con Chile. Regresamos sobre nuestros pasos hasta encontrar la Isuzu; ya fría y seca verificamos la pérdida, llenamos de agua y salimos montaña abajo con buen ritmo y rellenando el radiador  de a tramos cada vez más largos porque a medida que bajábamos la presión exterior era mayor y reducía la pérdida. Llegamos a la Hostería “Los Morrillos” y festejamos con pollo al disco que hizo Luis mientras nos duchábamos. No voy a describir los paisajes porque todas las palabras quedan chicas ante tanta belleza natural, solo diré que a todos, incluso amigos que han andado mucho en el mundo, coincidimos en que nunca habíamos visto algo así.

El lunes 24 lo tomamos con calma ya que estábamos bastante cansados de tres largos días de manejo y nos esperaban muchas horas el martes en nuestro regreso. Desayunamos tarde y en el desayuno salió el tema del radiador, En el pueblo no conseguíamos mecánico y mucho menos alguien que lo repara (ni pensar en conseguir uno nuevo). Palabra va palabra viene, Mario se propuso sacarlo, ver el daño real y no hablar de supuestos. Con Néstor como principal ayudante (aunque todos colaboraron) sacaron el radiador, encontraron la perdida, la sellamos con cemento de alta temperatura especial para radiadores, armaron todo, llenamos de agua, pusimos la chata en marcha, la dejamos calentar bien, la paramos, enfrió y…. ni una gota. GENIOS. Estábamos tan ocupados que llegó la hora de picar y estábamos en la Hostería, así que comimos y después salimos hasta las antenas que están sobre las sierras de Tontal, desde donde se aprecia La Pampa del Leoncito para  un lado y la ciudad de San Juan para el otro. Esa noche la despedida fue con chivito y champagne, por supuesto.

El Martes no muy temprano nos despedimos y cada uno tomó su rumbo… Un grupo realmente espectacular manteniendo siempre una unión que dio la fuerza necesaria para llegar a los objetivos.

Sr. Director de Turismo del municipio de Calingasta:

Luis González, realmente nos sorprendiste con tu capacidad de trabajo, tenías a cargo: la hostería, los desayunos, las viandas, las cenas, las bebidas, los postres, los aperitivos, los cafés, el pan casero, la guiada, las relaciones públicas, las charlas amenas y siempre respondiendo a todas nuestras necesidades, nuestras curiosidades,  y más… GRACIAS HERMANO LUISITO.

GRACIAS A TODOS LOS QUE NOS ACOMPAÑARON EN ESTA BELLA AVENTURA “TRAS LOS PASOS DE SARMIENTO”

PEHUENIA 2013

Una vez más esperamos ansiosos las nevadas en la zona cordillerana para poder realizar nuestra tradicional visita a Villa Pehuenia.

Este año la nieve se hizo esperar y por es cuando llegamos encontramos la villa llena de chatas 4×4, estábamos todos ansiosos.

Como desde su fundación, nos alojamos en la Hostería La Balconada donde sabemos que el confort y el excelente servicio están asegurados.

También por seguridad nuestros guías serían Dino y Juan Carlos (“J” o más conocido como Lobo Solitario.

Tuvimos un viaje tranquilo pero lento ya que mi Isuzu se negaba a poner en marcha sus seis cilindros y no levantaba más de 110 Km/h (si no había un subidita). En realidad andaba en 5 cilindros y medio ya que una de las 4 válvulas que tiene cada cilindro no andaba debido a el botador.

Como curiosidad aclaro que de regreso, sacamos la tapa de válvulas, limpiamos todo muy a fondo, armamos y…. un violín.

Como el paso por Primeros Pinos estaba cerrado no nos quedó más remedio que “sufrir” con los bellos paisajes que ofrece la bajada a Rahué.

Llegamos a La Balconada con tiempo suficiente para un bañito reparador y degustar de la magnífica cana que nos ofrecieron

El primer día de recorrido Dino y Jota no llevaron por el camino hacia la frontera co Chile por Paso del Arco.

Había más grupos en el recorrido y avanzar se complicó bastante. La nieve en algunos tramos estaba muy blanda y profunda y,

por el concurrido tránsito “la huella” estaba destrozada.

Lentamente y con mucho trabajo de equipo avanzamos hasta cumplir con el objetivo y regresamos muy copados por la labor del día a La Balconada.

El segundo día para separarnos de la manada de chatas elegimos el recorrido de la vuelta al lago por la reserva mapuche, girando siempre pegados al lago Aluminé en el sentido de las agujas del reloj.

Este recorrido es verdaderamente maravilloso por los paisajes y las dificultades que presenta el camino.

Con los novatos más “adaptados al manejo en nieve” peleamos un poco menos y pudimos cumplir el recorrido en tiempo y forma, sin novedades.

Un éxito rotundo.

Cena de despedida, cruce de mails, fotos y como siempre… promesas de reencontrarnos en la próxima… ¿se cumplirá?

Pueda ser que se dé porque se armó un lindo grupo que trabajó duro y parejo para disfrutar de la hermosa zona de la Villa.

Agradecimientos:

Para la gente de La Balconada que siempre nos atienden de maravilla.

A Jota y Dino por ser tan profesionales.

Y a todos los compañeros de viaje porque sin ellos no la hubiéramos pasado tan bien.